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Día 3

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    Hoy he abierto una botella de vino, un gran reserva del 98, para brindar contigo en la distancia. Te echo de menos y no se me ha ocurrido otra cosa que beberme dos copas de vino al tiempo que soñaba que estabas junto a mí. Ya, por supuesto que no es lo mismo, pero es una forma de ganarle tiempo al tiempo. He brindado por ti, por la única mujer que me ha mostrado a la vida misma, con todos sus colores, con todos sus sabores, pero sobre todo con el sabor de tu piel y de tus labios…

    Te añoro pero no hay tristeza, no hay dolor, tan solo amor cierto, sin dudas, sin preguntas, tan solo un tu y yo y un nosotros y, aunque en la distancia, la brisa de tu mirada, el resplandor de tu sonrisa acariciando mi mejilla y que ha dejado en mi el divino aroma de tu alma, la mágica luz de la vida, el suave fulgor de tu amor incandescente y en definitiva…tú, mi mayor felicidad, mi tesoro más preciado, tú, el amor incondicional, intenso y verdadero. Ha sido una delicia brindar contigo y esta noche, en mis sueños, volveré a brindar otra vez, volveré a ver la luz, volveré a amarte hasta que llegue el amanecer y entonces me despediré de ti con un beso encendido y dejaré que sigas tu viaje por tierras lejanas pero siempre cerca de mi corazón.

 Te quiero

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Comentarios Día 3

Yo brindo a solas por la amistad y también por tu felicidad.
Besos. 
anna anna 06/08/2007 a las 12:43
Chin, chin
También va por tí 

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